Si bien la Primavera Árabe prendió inicialmente en Túnez y rápidamente hizo caer regímenes que se suponían perpetuos en el Magreb y Oriente Medio, es en Libia donde ha tenido efectos más duraderos, desastrosos y con repercusiones internacionales que siguen afectando a países de su entorno.
Enseguida, Mali vio como miles de tuaregs que formaban parte de las fuerzas de seguridad libias volvían a Azawad con armamento pesado sustraído de los cuarteles libios y, en una campaña relámpago, conseguían liberar todo el norte del país para proclamar la independencia de Azawad con la ayuda de Ánsar Dine. Pronto, el deseo de independencia tuareg se vio frustrado por Ánsar Dine quien, con la ayuda de Al Qaeda en el Magreb Islámico, el Mujao y Boko Haram, proclamaban un Estado Islámico regido por la Sharia y expulsaban al Movimiento de Liberación Nacional de Azawad (de carácter laico) de sus bastiones. La amenaza de los integristas islámicos de avanzar sobre el resto de Mali provocó la intervención de los países del entorno, organizados dentro de la CEDEAO, y de Francia para derrotar a la coalición yihadista, reduciendo el territorio que controlaban a una zona montañosa entre Argelia y Mali.
Pese a la derrota, el daño estaba hecho. El Estado Islámico surgido en Azawad sirvió para estrechar lazos entre diferentes organizaciones yihadistas. Hubo intercambio de experiencias y armas y se planeó la toma territorial del norte de Nigeria y el interior de Túnez por parte de Boko Haram y la Katiba Uqba Ibn Nafi (brazo armado de Ánsar Sharia Túnez) respectivamente. La caída de Gadafi gracias a la intervención internacional en ningún momento trajo la estabilidad a Libia ya que, durante el periodo que va desde su caída a 2014, se han sucedido diferentes crisis políticas y conflictos étnicos. Todo esto ha sucedido durante el corto mandato del Consejo Nacional de Transición Libio y el posterior gobierno surgido de las elecciones de 2012, formado por una conjunción de islamistas moderados y candidatos de corte más liberal agrupados en la Alianza de Fuerzas Nacionales (ANF). En dichas elecciones, la candidatura apoyada por los Hermanos Musulmanes de Libia quedó en segundo lugar.
La implosión de la ANF debido a las tensiones entre islamistas y liberales al poco de comenzar la legislatura sumió a Libia en un desgobierno que perduró a lo largo de los dos años que duró. La corrupción política y la violencia de las diferentes milicias que camparon a sus anchas tuvo como colofón el intento de golpe de estado militar y el intento de imponer la Sharia como fuente legislativa a manos de los islamistas que controlaban el parlamento.
Pese a que los islamistas pretendieron prorrogar de forma ilegal la legislatura en mitad de un clima de violencia que no auguraba nada bueno, en junio de 2014 tuvieron lugar elecciones legislativas que, con una participación ridícula, dieron la victoria a candidatos de tendencia laica mientras los islamistas que controlaban militarmente Trípoli rechazaban el resultado. Con una Trípoli es manos de islamistas y una Bengasi en manos de los yihadistas de Ansar Sharia, el nuevo legislativo optó por celebrar sus sesiones en Tobruk, vulnerando así el precepto constitucional que obligaba a reunirse en Trípoli o Bengasi. Esto sirvió como excusa a los islamistas para celebrar la votación que prorrogaba el mandato de la Cámara elegida en 2012 y llevar ante la justicia a la elegida en 2014.
El Parlamento de Tobruk objetó que los Tribunales que resolvían la constitucionalidad de la Cámara de 2012 se hallaban radicados en una Trípoli bajo control militar islamista y así soslayó la inconstitucionalidad de la ubicación del Parlamento con el apoyo internacional y, en especial de un Egipto que recelaba de un posible gobierno en manos de los Hermanos Musulmanes en la vecina Libia que podría servir de refugio de militantes egipcios.
Así pues, a finales de 2014 Libia se hallaba sumida en una guerra civil a múltiples bandas que no era sino un reflejo y una extensión de los conflictos que en ese momento azotaban Oriente Medio. Se enfrentaban la coalición islamista Fajr Libya (Amanecer de Libia) apoyado por Qatar, Sudán y Turquía, contra la Operación Dignidad del Gobierno de Tobruk y los seguidores del general Haftar (ex-militar Gadafista y luego opositor a éste bajo protección estadounidense) apoyados por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto.
Por si esta situación no era compleja el ISIS se hizo con el control de la ciudad costera de Derna tras expulsar a Ánsar Sharia (organización yihadista con fuerte vínculos con Al Qaeda y con algunas milicias integradas en Fajr Libya) con lo que la Guerra Civil Libia de 2014 pasó a tener cuatro contendientes enfrentándose a la vez entre ellos.
Ante semejante caos, las Naciones Unidas decidieron nombrar a Bernardino León como Enviado Especial en Libia durante el mes de agosto. Su objetivo es buscar el fin del conflicto entre Fajr Libya y el gobierno de Tobruk para formar un gobierno inclusivo que permita estructurar un Estado donde nunca ha existido y de esa forma combatir a Ansar Sharia e ISIS. Mientras Bernardino León comenzaba a tender lazos entre las diferentes partes, éstas se enfrentaban en el campo de batalla con la ayuda de sus aliados internacionales dividiendo en dos el país.
A finales de 2014, pese a todos los esfuerzos militares hechos por los contendientes y aliados, quedó patente que ambas partes eran incapaces de derrotar al otro bando por lo que, forzados por la comunidad internacional, decidieron acudir a unas negociaciones de paz en Ginebra. Mientras éstas se celebraban se llegó a un alto el fuego que duró hasta mediados de febrero, en que fracasaron por las demandas islamistas entre las que se hallaban que las negociaciones de paz se celebrasen en suelo libio.
Al mismo tiempo que las negociaciones de paz fracasaban e islamistas y laicos volvían a enzarzarse en combates el ISIS, ya en su fase de expansión a nivel global, salió de su reducto en Derna y comenzó a implantarse en la costa central libia enfrentándose al resto de bandos en conflicto (laicos, islamistas y yihadistas de Ansar Sharia). También avanzó hacia Sirte (cuna de Gadafi), ciudad que lograrían tomar en su totalidad a finales de mayo.
Ante una situación que se deterioraba por momentos, Bernardino León propuso una reanudación de las negociaciones de paz en Marruecos. A pesar de ser un requisito de Fajr Libya que se celebrase en Libia fue aceptado por éstos al ser un país africano y musulmán. Cuando todo estaba dispuesto para la reanudación de las negociaciones el ISIS decapitó a 21 cristianos coptos egipcios, a lo que Egipto respondió bombardeando posiciones del ISIS. El bombardeo egipcio fue aplaudido por Tobruk y considerado un ataque a la soberanía libia por Fajr Libia, lo que enrareció el ambiente de cara a las negociaciones, que acabaron fracasando antes de empezar. El motivo del fracaso fue otro atentado del ISIS que causó 40 muertos y provocó el abandono del Gobierno de Tobruk tras acusar al Fajr Libya de inhibirse en la lucha contra el ISIS provocando su expansión.
En el mes de marzo Bernardino León, tras notables esfuerzos de mediación, consiguió que el Parlamento de Tobruk volviese a la mesa de negociación y tras múltiples reuniones celebradas en Marruecos, Suiza y Libia entre representantes de los gobiernos de Tobruk, de Trípoli y de varias ciudades libias se consiguió acordar un borrador con los siguientes puntos:
- Los negociadores representantes de Tobruk y Trípoli elegirían presidente, primer ministro y un gobierno con autoridad para la totalidad de Libia.
- El Parlamento de Tobruk pasaría a ser el Legislativo Libio aunque el Legislativo de Trípoli pasaría a componer las 3/4 partes de una especie de Senado con capacidad de elaborar y aprobar leyes.
- Los negociadores del acuerdo pasarían a ser un Comité de Supervisión para velar por su cumplimiento.
Si bien este texto satisfizo a una amplísima mayoría del Parlamento de Tobruk (un sector del mismo de ideología islamista reclamaba la destitución de Khalifa Haftar y la eliminación de la capacidad de veto de Tobruk en la nueva Cámara) y a los representantes de ciudades libias, éste no logró agradar al Parlamento de Trípoli. El motivo es que éste pretendía el control total de la cámara creada al efecto como Senado y mayor capacidad legislativa. Así pues, el 12 de julio representantes de diferentes ciudades libias y del Parlamento de Tobruk firmaron el acuerdo de paz del que se autoexcluyó el Parlamento de Trípoli. Mientras Bernardino León afirmaba que no cejaría en conseguir atraer a los segundos al acuerdo y ya en los últimos días del mes de julio consiguió reunirse en Argelia con representantes del Parlamento de Trípoli a fin de “examinar los medios de fortalecer y hacer avanzar el proceso de diálogo interlibio”.
Fruto de las conversaciones, el Parlamento de Trípoli aceptó el acuerdo de paz en el verano aunque a cambio de introducir al mismo una serie de enmiendas entre las que se encontraba la destitución de Haftar como jefe del Ejército Libio. Enmiendas que a su vez fueron rechazadas por el Parlamento de Tobruk que abandonó la mesa de negociación en Marruecos días antes de que venciese el mandato de la ONU sobre Libia, lo que volvía a llevar a Libia a las puertas del abismo. In extremis, la ONU prolongó su mandato hasta el 20 de octubre (fecha en la que vence la legislatura de Tobruk) e hizo una propuesta firme, definitiva y sin posibilidad de enmiendas por ninguna parte.
Si la situación no era lo suficientemente tensa, Haftar ordenó una ofensiva militar sobre Bengasi la semana del 21 de septiembre a fin de combatir al ISIS que se había infiltrado en la ciudad. Ofensiva que fue reprobada tanto por el gobierno de Trípoli como por la ONU. Para acabar de redondear la situación, unos días más tarde el Parlamento de Tobruk aprobó la prórroga de la duración de su legislatura de forma indefinida tal como hizo el de Trípoli en 2014. Bernardino León dejaba ver su intención de abandonar el cargo de Enviado Especial de la ONU en Libia, a fin de centrarse en sus ambiciones políticas en España, una vez trascendió que se celebrarían Elecciones Generales el 20 de Diciembre.
Conclusiones
Desde 2014 al día de hoy, el contexto internacional fruto de las guerras en Oriente Medio ha cambiado las alianzas y drenado de recursos económicos y humanos de los aliados de los contendientes principales en Libia.
Así por ejemplo, vemos que los aliados de Fajr Libia (Qatar, Turquía y Sudán) y los de Tobruk (Arabia Saudí, EAU y Egipto) se han aliado entre ellos para mandar tropas a Yemen para restituir al depuesto presidente Hadi. Por consiguiente, ambas partes ven la contienda libia como algo secundario a sus intereses y ni EAU ni Egipto han vuelto a dar apoyo aéreos a las ofensivas de Haftar, ralentizando sus avances. Paradójicamente, la perdida de interés por parte de los países de Oriente Medio en el conflicto libio en detrimento de los conflictos en Yemen, Siria e Iraq puede acercar la paz a éstos ante la falta de recursos para vencer al enemigo. Tanto es así que el Parlamento de Tobruk, al prolongar su mandato, afirmó que la duración de este vencería con la firma de un acuerdo definitivo de paz.
La expansión del ISIS en Libia (que ya amenaza el este de Egipto) es otro de los motivos del acercamiento de Tobruk y Trípoli, ya que éste considera a ambas partes (y a los yihadistas de Ansar Sharia) como enemigos del Califato, que se está expandiendo a costa de atacar territorios de ambas partes mientras éstas se enfrentan entre sí. Un gobierno fuerte que respalde a las fuerzas armadas libias estaría en mejores condiciones para enfrentarse al ISIS y erradicarlo de territorio libio.
Si bien es factible un acuerdo de paz y un gobierno de transición en Libia, lo difícil viene a la hora de redactar una constitución que pueda satisfacer tanto a los sectores sociales más laicos y liberales como a los islamistas partidarios de implantar la Sharia. Las tensiones entre tribus, diferentes grupos étnicos (en especial entre tebus y tuaregs en el desierto libio) y las tendencias federalizantes de la Cirenaica también pueden tensionar en un futuro a la sociedad de cara a redactar la constitución.
El clima de violencia es una cosa que no solo incumbe a los libios, ya que el caos que reina en el país favorece la implantación de santuarios para grupos yihadistas que están causando graves problemas de orden público en Túnez, Níger, Mali y el este de Egipto. A su vez, está provocando el éxodo masivo de inmigrantes desde sus costas hacia Europa, huyendo de un país que antes era considerado objetivo final de la migración y que ahora ve como se ceban en los inmigrantes tanto las redes clandestinas de tráfico de personas como un ISIS deseoso de capturar extranjeros a fin de negociar rescates. Eso si no ejecutan a quienes consideren hereje o pagano.
Enlaces
-Antecedentes 1
-Bernardino León nombrado Enviado Especial de la ONU para Libia 2
-Amenazas de la comunidad internacional para que hayan negociaciones de paz
3
-Acuerdo Julio 2015
4
-Trípoli Acepta acuerdo
5
-Acuerdo Final sobre Libia
6
-Tobruk rechaza acuerdo
7
-Haftar reanuda ofensiva sobre Bengasi
8
-ONU podría ampliar plazo negociaciones de Libia
9
-El Parlamento de Tobruk prorrogaría su mandato si no hay acuerdo de paz
10
-La ONU busca sustituto para Bernardino León
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